Como bocanada de aire fresco.
Como abrazo de dios.
Como el nacimiento del primer niño
en una familia.
Como levantar la casa
con las propias manos.
Como contemplar la salida del sol.
Como dar la mano a quien lo necesita.
Así es lo que siento
al cerrar los ojos
y entregarme al descanso
con la zamba del verde Brasil
¡al fin una buena!
Se hizo posible
lo casi imposible
y se abre para Latinoamérica
el mañana
como verde esperanza.
Tal vez yo no lo vea
tengo muchos años ya.
Pero Lula es futuro, trabajo,
ejemplo, fuerza, humildad,
calle, honestidad, convicción, valor.
Solo nos falta
aprender de ese gran pueblo hermano
y de su sabio líder
que hoy se vuelve
nuestro faro.
Bendiciones, Brasil!
Por Lula, por la democracia y por ese gran país hermano!




















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